19/04/2026 – Domingo III Pascua
De camino
Hch 2, 14. 22-33
Sal 15, 1-2. 5. 7-11
1 Pe 1, 17-21
Lc 24, 13-35
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La resurrección se experimenta en primera persona. No hay otra forma. Es posible que nos cuenten y nos digan, pero nada puede hacernos ver lo que no vemos. Ver no como siempre, sino desde otro punto de vista distinto del habitual.
Recordando siempre que poco de indudablemente histórico podremos encontrar en los relatos de las apariciones pascuales, podemos decir que, para empezar, hay que mantenerse en camino. Ignoramos por qué aquellos dos discípulos se dirigían a Emaús; tal vez era su residencia habitual, o sus ocupaciones laborales les exigían el desplazamiento, o puede que fuesen a visitar a algún pariente… la cuestión es que tras la decepción siguieron con su vida, atendiendo a sus asuntos. Nada se detuvo para que ellos pudieran asimilar nada.
Sabemos que uno de ellos se llamaba Cleofás. Algunos exégetas modernos defienden que el otro podría ser, en realidad, María, su mujer, la que aparece al pie de la cruz, tal vez tía de Jesús y madre de Santiago y José, según los evangelistas. En cualquier caso la discusión entre ellos debía ser animada, lo que implica cercanía y confianza. El camino nunca es sencillo, sobre todo si se viene de un gran desengaño.
Se les une un desconocido versado en la Escritura que les explica todo lo que no pudieron entender. Su corazón sigue en búsqueda porque la muerte no extermina la esperanza, aunque la difumine tanto que no sea perceptible hasta después. Hasta el momento en que el desconocido repite el gesto familiar que tiempo atrás les había unido. Algo especial debería de haber en el modo en que Jesús partía el pan y lo bendecía porque era un momento habitual en las mesas judías, pero sirvió de detonante. Jesús, parece claro, no hacía nada de forma mecánica, sino dándole a todo la dimensión que merecía, convirtiéndolo en símbolo, en sacramento; haciendo del rito, vida. Tras su desaparición, lo único que resta ya es volver a reunirse con los otros y testimoniar lo vivido.
Así, la Iglesia en salida encuentra a Jesús al reconocerlo en la autenticidad de las vidas con las que se cruza; en la interpelación de los caminantes que la saca de su discusión interna.
Un amigo muy querido hablaba siempre de este pasaje como la mejor homilía catequética para explicar la celebración eucarística: vida atribulada, Palabra, pan compartido, partida gozosa y ánimo de transformarlo todo. Es también una bella imagen de la construcción de la casa común: consternación inicial ante la experiencia de un mundo que sacrifica al inocente, recuerdo de la presencia constante de Dios en nuestras vidas, escucha atenta de la experiencia ajena, ofrecimiento de la propia vida (pan y vino; cuerpo y sangre) en unión a otros según el ejemplo del propio Jesús y vuelta al origen para desmontar miedos y desarmar seguridades asfixiantes. Es la superación de la frustración para salir al mundo y estrenar una comunión nueva con todo y todos. Invitación a se otros Jesuses, otros Cristos en camino...
El libro de los Hechos nos trae hoy la primera intervención pública de Pedro en Jerusalén donde presenta a Jesús como un ser humano justificado y resucitado por Dios. Argumenta desde la propia vida de Jesús y, como el desconocido del pasaje de Lucas, desde las Escrituras. La forma de Jesús de estar en el mundo, su modo de encontrarse con todos, fue nuevo porque hacía realidad las antiguas profecías y cumplía los anhelos más vitales de los abandonados. Según la carta que se atribuye a Pedro, vivió tal como Dios había previsto ya antes de la creación del mundo: caminando entre los seres humanos, peregrinando junto a ellos mientras los reconstruía en su intimidad y les devolvía la convicción de ser amados aunque todos les dejasen de lado; re-creándolos en el camino; actualizando la esperanza que el salmista expresa y fundando la fe en la resurrección mediante la liberación de herencias que en nada cooperan con la ternura creativa de Dios.

Janet Brooks Gerloff, Emmaus (1992)
Con un abrazo especial para Natalia, Miguel, Eduardo, Raquel y familia.
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