sábado, 28 de febrero de 2026

EN CAMINO. Domingo II Cuaresma

01/03/2026 – Domingo II Cuaresma

En camino

Gn 12, 1-4a

Sal 32, 4-5. 18-20. 22

2 Tim 1, 8b-10

Mt 17, 1-9

Si quieres ver las lecturas pincha aquí 

Como ya sabemos, la Iglesia celebra la fiesta de la Transfiguración el 6 de agosto, pero hoy, recién iniciada nuestra cuaresma, volvemos a encontrar este episodio en el que Jesús es refrendado por Dios mismo como hijo y portavoz suyo. La cuaresma, como ya dijimos, es el tiempo del encuentro en el desierto; en la diafanidad que no permite distracción que nos hurte la presencia del amado. Este amante impaciente nos llama a cada una y cada uno para que nos reunamos con él abandonando cualquier excusa o impedimento. Mucho más poéticamente lo dice el autor del Génesis: para salir de nuestra tierra, del terreno conocido y confortable que, como contrapartida, nos ata y nos deja rendidos en una cotidianidad para muchos asfixiante. Abrán, en cambio, escucha la llamada y se pone en camino sin sospechar todo lo que viene; comenzando por el cambio de su nombre, porque en una aventura como esta la transformación es absoluta y exige una confianza absoluta. Es la que muestra el salmista al ponerse completamente en manos de Dios esperando que su misericordia le alivie el sufrimiento en tiempos de hambre y libre su vida de la muerte.

Jesús se puso también en manos del Padre y fue reconocido como Hijo ya en su bautismo por Juan y aquí en la cima del monte. En este lugar apartado, en este desierto potencial, Jesús muestra también que en Dios la muerte ha sido ya superada, pues con él se reúnen dos que confiaron en él y vivieron extraordinarias experiencias de muerte; Moisés fue enterrado por Dios mismo en un lugar desconocido para todos y Elías fue arrebatado en vida por el carro divino. Aunque sus discípulos no lo entiendan aún, tampoco la muerte de Jesús será ordinaria, sino que constituirá el testimonio vital definitivo. Que Jesús sea reconocido como Hijo conlleva también el encargo divino de escucharle pues todo lo bueno que dijeron Moisés y Elías va a ser recogido y transfigurado por él. Será él también quien, en su vida habitual, de un modo nuevo e inesperado para todos, ejerza su mesianismo terminando con el hambre, o las hambres, sin dejarse atrapar en una deformación adictiva de  ese desierto. Jesús es el hombre para el mundo que desde la total confianza en el Padre se sabe enviado para manifestar la victoria definitiva sobre la muerte; sobre cualquier muerte temporal, como el hambre o la injusticia, y sobre la muerte que muchos creen final definitivo.

Así lo entiende el autor de la carta a Timoteo, que lo presenta como la culminación del plan de Dios. Jesús y su intervención decisiva, que es lo mismo que decir la inmersión de Dios en la historia y la vida humana, su bautismo, estaba ya pensada desde toda la eternidad. Desde siempre quiso Dios estar tan cerca del ser humano que se hizo uno más como cualquiera. Así, pues, ni son nuestros méritos los que nos alcanzan la salvación, ni fue nuestra incapacidad de subsanar el honor divino mancillado lo que motivó la encarnación. La cuaresma, como giro del ser humano hacia la llamada de Dios y aceptación plena de su invitación, pasa a ser el encuentro decisivo con Dios, a imagen del que el propio Jesús tuvo con el Padre, que nos revela nuestra naturaleza más profunda y nos envía al mundo como hijos con la consigna de sanar todas la hambres y calmar todos los temores porque no hay mal alguno que, pese a las apariencias,  pueda finalmente imponerse sobre su amor paternal. Es el punto de partida que, para cada enamorado, marca también el rumbo hacia la confluencia decisiva.

 

Fra Angélico, Transfiguración (1440-1442). Museo Nacional San Marcos, Florencia (Italia)





 Con un recuerdo especial para Telmo y un abrazo a toda la familia.

Felicitaciones para Rafa y María que comienzan unidos el camino. 

 

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